Anorexia nerviosa, Bulimia ¿Delgadez o Desnutrición?, 1ª parte


La Anorexia es un fenómeno que afecta casi exclusivamente a mujeres, especialmente en edad adolescente. Aunque esta enfermedad se muestra a nivel externo, su tratamiento es esencialmente psicológico y psiquiátrico.
Síntomas de la anorexia
+ Dietas rígidas que causan pérdidas de peso excesivas. 
+ Falta de menstruación. En los casos en que la anorexia aparece antes del inicio de las reglas, la menstruación se retrasa. 
+ Piel seca, áreas de calvicie en la cabeza. 
+ Estados de depresión, irritabilidad, hostilidad. Sentimientos de culpa. 
+ Percepción falsa del cuerpo (la persona cree estar gorda cuando en realidad sucede lo contrario). 
+ Rituales y manías extrañas con las comidas. 
+ Ejercicio excesivo. 
+ Abuso de laxantes y pastillas para adelgazar. 
+ Provocación de vómitos. 
+ Introversión, perfeccionismo y rechazo de las amistades y relaciones. 
+ Autocontrol muy rígido, en el que la persona encuentra orden y seguridad. 
+ Negación del problema de salud. 
+ Miedo a la independencia, a la intimidad y a las responsabilidades adultas. 
+ Sentimientos de pureza, castidad, poder y superioridad. 
+ Trastornos de la sexualidad.
Síntomas de la Bulimia
+ Ganas desaforadas de comer sin que en realidad haya apetito. 
+ Crisis que se repiten tras los ayunos, la toma de laxantes, o la inducción del vómito. 
+ Desnutrición en las anoréxicas-bulímicas y obesidad en las bulímicas simples. Otras mujeres con bulimia pueden tener un peso correcto. Entonces es muy difícil detectar la enfermedad, que aparece bajo los síntomas de una baja valoración de sí misma y de tendencias depresivas. 
+ Amígdalas hinchadas bajo la mandíbula. 
+ Caries y pérdida de algunas piezas dentarias. 
+ Temblores, visión borrosa, pulso irregular. 
+ Problemas intestinales y estomacales variados. 
+ Peso fluctuante debido a la alternancia de grandes comilonas con dietas restrictivas. 
+ Deseo de que los demás aprueben sus ideas. 
+ Relaciones sociales alternas (introversión-extroversión). 
+ Pérdida de control y miedo a no ser capaz de parar de comer. 
+ Conciencia de que la actitud frente a los alimentos no es normal. 
+ Perfeccionismo y ganas de complacer a los demás. El alimento es el único producto que alivia los disgustos, que relaja y permite escapar de los problemas de la vida diaria.
Consejos prácticos
    En tu vida diaria puedes hacer multitud de actividades y cosas que, además de ser un medio de diversión, te servirán para mejorar tu estado emocional y tísico. Trata de realizar algunas de las que te proponemos y recuerda que no engordan. 
+ Escucha tu música favorita. 
+ Mira una puesta de sol. 
+ Toca tu instrumento preferido o aprende a tocarlo. 
+ Dile a alguien como te sientes, comunícate con tus amigos. 
+ Enséñale un juego a un niño. Ayudar a los demás es ayudarnos a nosotros mismos. 
+ Pinta un cuadro. La creatividad es importante. 
+ Toma un largo baño caliente. La bañera es un lugar ideal para meditar, y el calor relajará tus músculos y tu mente. 
+ Recoge moras y cómete algunas. Tienen pocas calorías y mejoran la circulación y la tersura de la piel. 
+ Abraza a alguien, sal de tu caparazón. 
+ Colabora con asociaciones caritativas. Posiblemente te darás cuenta de que hay gente con problemas mucho mayores que el tuyo. 
+ Acude a un concierto o al teatro. Las actividades sociales te ayudarán a olvidar tu filosofía autodestructiva. 
+ Pasea tranquilamente a diario. 
+ Ponte en el video tu película favorita. 
+ Ves al cine. Si quieres ir sola no hay inconveniente, ya que esto estimulará tu independencia. 
+ Llama a un viejo amigo. 
+ Pinta con los dedos, haz garabatos. 
+ Sal a pasear con tu perro, conversa con tu gato, cambia la jaula del periquito. Las mascotas en casa pueden hacernos huir un poco de la soledad, y también necesitan cariño. 
+ Recoge flores. La belleza de la naturaleza puede hacer crecer nuestra belleza interior. 
+ Pinta un cuarto de tu casa y escoge tú misma el color. En el fondo, es un trabajo o ejercicio que no engorda, sino todo lo contrario. 
+ Lee un libro. La lectura es uno de los apasionantes mundos en el que podemos meternos en los momentos de soledad, y nos ayudan a comprender como piensan los demás. 
+ Tómate unas vacaciones. ¿A que siempre has deseado ir a algún sitio?
   Las personas que voluntariamente se llevan a la desnutrición padecen la enfermedad llamada 
anorexia nerviosa (o nervosa, en términos médicos). Este problema, que usualmente afecta a chicas adolescentes, comporta una tremenda pérdida de peso por debajo de los límites saludables. Sin embargo, muchas personas que padecen esta desnutrición grave piensan que están gordas. Y es que aunque este trastorno se manifiesta a nivel externo, su tratamiento es esencialmente psicológico y psiquiátrico. 
   La anorexia es un trastorno autodestructivo que se manifiesta como una extrema aversión hacia la comida, y que causa desnutrición y problemas importantes de tipo psicológico, hormonal y ginecológico, debidos básicamente a la falta de nutrientes esenciales. Otro agravante del problema es que la persona anoréxica se niega a reconocer que tiene una enfermedad, por lo que suelen ser los familiares (de los cuales depende) los que acuden a las visitas médicas e insisten en que realice un tratamiento. 
   La anorexia y bulimia son problemas cada vez más frecuentes, preocupantes y ligados al estilo de vida que llevamos. El estrés de nuestra sociedad contribuye a ello, pero sobre todo una escala de valores en los que la belleza física parece ser lo más importante y un sinónimo de éxito, contrastada con la presencia de una superabundancia de alimentos que disparan nuestras tentaciones. 
   La anorexia, sin embargo, puede llegar a ser un problema grave, que usualmente ha de tratarse con un apoyo psicológico profundo, destinado a reestructurar toda una escala de valores equivocados, que la misma persona manipula para autoconvencerse del error que está cometiendo.
Anorexia nerviosa
“Este trastorno autodestructivo se manifiesta como una extrema aversión hacia la comida”
   El término “anorexia” significa falta de apetito, o en todo caso, rechazo al hábito de comer. 
   El asco que la persona anoréxica siente hacia los alimentos es de tipo psicológico (nervioso), y viene determinado por una escala de valores equivocada y por el firme deseo, muchas veces inconsciente o poco consciente, de mantener un peso que, a todas luces, es insuficiente para el mantenimiento de las constantes vitales. 
   La anorexia nerviosa puede llegar a ser un problema grave, y de hecho, más de una persona ha perdido la vida en el vano intento de seguir unos cánones de belleza que nunca se llegan a conseguir. Sin embargo, no debemos alarmamos innecesariamente, porque en la mayoría de las ocasiones, la anorexia nerviosa se llega a solucionar con el paso del tiempo, gracias a la maduración de la persona, a una gran dedicación por parte de los médicos y familiares, y en la mayoría de ocasiones, con la suma de todos estos factores.
Bulimia
   La bulimia es la segunda cara de este complicado problema, y significa una desmesurada tendencia a comer, incluso aunque exista una falta de apetito. Al igual que la anorexia, la bulimia es un trastorno mediado por circunstancias nerviosas, ya que en estos casos el mecanismo de la saciedad no parece tener mucho que ver con el deseo compulsivo de comer en cantidades desaforadas (por ejemplo, tres o cuatro bolsas grandes de patatas fritas). 
   El efecto de la bulimia sobre muchas personas es la obesidad. Esto sucede incluso en personas que padecen de anorexia, ya que esta enfermedad suele alternar algunas fases de adelgazamiento extremo con el proceso contrario, en el cual se aumenta de peso y se llega a tener un sobrepeso considerable. El proceso, en general, comporta una falta de autoestima que se centra en la imagen corporal, ya que el individuo se ‘castiga” adelgazando mucho, como complemento a los pequeños momentos de placer que le conducen a la obesidad.

José Martinez Cano